13 de gener de 2018

El fin de un derecho


Artículo escrito por Juan Bautista Esteve Ramos,

Técnico informático y programador. 


El 14 de diciembre de 2017, en el congreso de Estados Unidos han votado acabar con la neutralidad en la red, en una votación ajustada y, además, viciada el día anterior por la cantidad de bots que aparecieron en la red dando su beneplácito a la medida, para contrarrestar la protesta en la red que se había organizado, y convirtiendo así la lucha en la red en algo fuera de lugar y sin garantías a la que no se debía hacer caso.

Definición de La neutralidad de red, según la wikipedia: es el principio por el cual los proveedores de servicios de internet y los gobiernos que regulan Internet deberían tratar a todo tráfico de datos que transita por la red por igual, sin discriminarlo o cobrar al usuario de manera diferente según el contenido, página web, plataforma, aplicación, tipo de equipamiento utilizado para el acceso o modo de comunicación.

En resumen lo que viene a decir es que no importa qué es lo que hagas, escribas, digas, o expongas en la red, este principio de neutralidad te otorga el derecho a no ser espiado en tus transacciones y a no cobrarte servicios por tal o cual motivo que se les ocurra a los proveedores de internet o al gobierno. Ejemplificándolo de otro modo: ¿a que no permites que entren en tu casa a vigilarte? Pues lo mismo con tus datos de transmisión.

Pero va más lejos que la simple violación de privacidad del usuario. La destrucción de la neutralidad de la red beneficia en sobremanera a las empresas de telecomunicaciones, por el control total que tienen de la información, y los cobros que recibirán de las empresas que quieran dar un acceso rápido a los usuarios de internet; así como a las grandes empresas, ya que se quitan de un plumazo toda la competencia pequeña, las cuales no podrán pagar los costos de las empresas de telecomunicaciones y quedarán destinadas al ostracismo tecnológico, al no disponer de velocidad de red suficiente para ser competitivos en el mercado de la red.




Para muestra un botón:



Como se puede ver en la imagen, los coches pequeños seríamos los usuarios normales y las empresas sin recursos. Con ello se acaba con la libre competencia en internet y al abuso de ciertos estamentos económicos con los usuarios finales, ya sea monetariamente o vulnerando derechos fundamentales de privacidad y/o libertad de expresíon.




O mejor, dos ejemplos:

 
  
Como se puede ver en la imagen, las tasas de internet ya no se venderán según la velocidad que alcance la línea, sino sobre que servicios quieres recibir a velocidad óptima, siendo más caro según tus intereses en la red, y acabando de un plumazo con nuevas formas de negocio que pudieran competir con las existentes.










Pero vayamos aún más allá: imagínese la persona lectora un país sin neutralidad en la red, con el gobierno controlando todos los datos que una persona proporciona, consciente o inconscientemente, por la red, y con un botón para decidir por  ella lo que va a ver o no, o si va a ver algo. O aún peor, que pudiera usar toda la información que tiene sobre esa persona en su contra. Por ejemplo, informando públicamente de cosas personales para perjudicarla en una entrevista de trabajo, o simplemente acusándola de traidora o de ladrona y encerrándola. 


Hoy por hoy esos datos no deberían ser tomados en cuenta sin orden judicial por medio, pero estamos en una situación en que las propias empresas de telecomunicaciones vigilarían tus datos, ya no por espionaje, sino para asegurarse que pagas la tarifa adecuada, y por tanto podrían ser tomadas en cuenta sin pasar por un juzgado mediante, eliminando de un plumazo la tan necesaria tutela judicial efectiva. Otro derecho que desaparece.


Sin embargo, en China empiezan a hacerse experimentos para eliminar la moneda de sus vidas, pagando “por la cara”. Hay empresas que tienen expendedoras de reconocimiento facial para que sus trabajadores compren con su cara, descontándoselo directamente del sueldo. Un peligroso precedente que puede llevar al control total de las empresas y los gobiernos sobre todo lo que hacemos, sin garantías que nos protejan de la censura que esas mismas empresas y gobiernos pueden establecer. No hay que irse tan lejos como china para ver este tipo de tecnología en marcha. A día de hoy el iPhone ya hace publicidad de su nuevo terminal con reconocimiento facial. Si a eso añades la base de datos de reconocimiento facial que, también, China ha decidido hacer de sus ciudadanos, para identificar a los disidentes, entramos en una peligrosísima espiral que nos lleva a una distopía muy dura. Muy al estilo de 1984.


Naturalmente, tanto Estados Unidos como China exponen motivos de progreso, seguridad y confort para sus ciudadanos. El progreso y confort de los ciudadanos ha venido por los grandes avances que se han llevado gracias a la Neutralidad en la red. Terminar con ella sólo incentiva retroceso y oligopolios controlados. La seguridad es ese detalle al que siempre se alude para recortar libertades. La seguridad no existe. Dar más seguridad es pagar con derechos algo que no vas a recibir. 


Aquí en España tenemos algo llamado Ley Mordaza, de la que nos aseguraron que no harían uso excesivo, y ya llevamos unas cuantas detenciones de autores de todo tipo que no interesaban a los mandatarios. 


De momento lo de china es un experimento. De momento lo de EEUU aún está por salir adelante (ya se ha presentado un recurso). España sigue estando dentro de regulación europea, y, de momento, en Europa se ha firmado proteger la neutralidad en la red. Pero los lobbies de las empresas tienen tentáculos grandes, y ya si no viene por iniciativa propia podrían intentar imponer el fin de la neutralidad de la red a través de alguno de los tratados de libre comercio (eufemismo para lo que es un tratado con preferencias oligárquicas) que intentan colar en nuestra indefensa sociedad.


El hecho de que todas nuestras transacciones y nuestra vida casi por completo pasen por la red de redes es algo muy atractivo para las empresas que viven de esto. Pero controlarlo al nivel que se pretende podría terminar con el paraíso tecnológico que disfrutamos, igual que de novedosas herramientas que estamos desarrollando (como el blockchain), al no disponer de la herramienta básica para su funcionamiento: el uso anónimo de su red.


Como sociedad, no tenemos la ética y la madurez suficiente para desprendernos de la protección que aporta un derecho tan importante como la neutralidad en la red.


Para finalizar, como curiosidad, en 2010 se firmó el Manifiesto por una red Neutral aquí en España, que debería ser tenido en cuenta y recordado. Decía así:


Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto manifestamos:

1- Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.

2- Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.

3- Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.

4- Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.

5- Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.

6– Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.

7– Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.

8– Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.

9– Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.

10– Que la respuesta ante esta amenaza para la Red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.

11– Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.