15 de maig de 2016

CETA: EL TAPADO DEL TTIP





El Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) se reunirá el próximo viernes 13 de mayo, para entre otras cosas, hacer balance de las negociaciones que se llevan a cabo con EEUU sobre la Asociación Transatlántica de Libre Comercio e Inversiones, también conocido por sus siglas en inglés como TTIP, cuya 13ª ronda ha concluido dejando textos pendientes de consolidar por no haber conseguido llegar a un acuerdo. 

Uno de los temas en discordia es el acceso al mercado de la contratación pública, los aranceles y el "mercado" de los servicios, donde EEUU protege su mercado nacional con mecanismos como el Buy American, frente a la UE, que pretende la apertura total del suyo, de manera que mercancías y capitales circulen libremente a través del Atlántico, para rebajar los precios y conquistar un mercado de 800 millones de consumidores.

Si como ha ocurrido en otros sectores finalmente se acuerda "el reconocimiento mutuo", en el mercado competirán productos similares con diferentes precios y calidades. Indudablemente ésta es una competencia suicida, ya que si el mercado europeo no es capaz de producir más barato, los productos estadounidenses arropados por las ayudas gubernamentales y las economías de escala de las multinacionales, hundirán la economía europea.

Será en la siguiente ronda de negociaciones, prevista para julio de 2016, donde se espera  avanzar en la consolidación de los textos, la regulación normativa y la contratación pública. 

Pero, como ya se ha dicho, el próximo viernes 13 el Consejo de Asuntos Exteriores también se reúne para estudiar la forma de ratificar y de cómo poner en práctica el Acuerdo Económico y Comercial negociado con Canadá, conocido por sus siglas CETA, para el otoño que viene. Otro tratado de "libre comercio" muy parecido al TTIP, de cuyas negociaciones nada hemos sabido hasta que finalizaron con el acuerdo de 26 de septiembre de 2014, actualmente pendiente de ratificación por los estados participes del acuerdo.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro para los ciudadanos europeos y canadienses si el Consejo decide ratificar el CETA y autoriza su puesta en práctica de forma provisional, ya que promoverá la proliferación de otros tratados de similares características, que ni son libres ni de comercio, como hemos podido comprobar con las filtraciones de documentos a las que hemos tenido acceso recientemente, y por la amarga experiencia que nos ha dejado el NAFTA (otro tratado de comercio e inversiones para América del Norte), que ha producido importantes pérdidas de puestos de trabajo en los Estados implicados (México, Canadá y EEUU), la apropiación de importantes partidas del gasto presupuestario canadiense, a través del pago de indemnizaciones millonarias propiciado por un sistema de resolución de conflictos instrumentado por las grandes multinacionales. Mientras que en México ha producido el éxodo de millones de trabajadores agrícolas hacia la temporalidad y la precariedad, con el consiguiente aumento de los flujos migratorios, de la explotación de mujeres y niños a través de las maquilas, completándose el triste panorama con el pavoroso y mortífero auge del crimen organizado al Sur del Río Bravo.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro, si el Consejo europeo de Asuntos Exteriores hipoteca los derechos reconocidos por las Naciones Unidas y los Tribunales Internacionales a favor de los inversores extranjeros, que no son otros  que las multinacionales.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro si se adoptan resoluciones que impidan a los Estados garantizar los derechos humanos de sus ciudadanos y se impulsa un modelo económico competitivo que favorece la concentración de la riqueza y de los recursos en pocas manos, la explotación de los más desfavorecidos y el deterioro del medio ambiente.

Este viernes 13 puede ser un viernes negro si se menoscaban nuestros derechos laborales, el derecho a un trabajo decente, a una sanidad pública y universal, a una educación de calidad al alcance de todos, a la soberanía alimentaria..., en definitiva, a la soberanía de nuestros pueblos.

Pero este viernes 13 puede ser un gran día si Estados como Grecia, Rumanía o Bélgica se oponen al CETA, como han manifestado públicamente sus dirigentes. Si lo hacen habrán dicho "sí, pero..." y abrirán una grieta en el muro en el que las demandas de millones de ciudadanos europeos se han ido estrellando desde que empezó la campaña contra el TTIP y el CETA.

Este viernes 13 puede ser un gran día si no se ratifica el CETA, pero habrá que seguir luchando y explicar que estos tratados ni son de comercio, ni son libres: son una transferencia de poder a las empresas multinacionales.

Sandra Soutto