10 d’abril de 2016

Evasiones panameñas: el rol ignorado de los tratados de libre comercio "made in USA"



Por Jean Gadrey

Los llamados "Papeles de  Panamá" por el momento parecen minimizar la evasión fiscal estadounidense. Hay diversas razones que explican esto que no tienen nada que ver con un mítico complot de la CIA. Una de ellas es que la evasión fiscal practicada por las firmas y los  ciudadanos ricos estadounidenses, puede hacerse… sin abandonar el país, beneficiándose de paraísos fiscales internos como los estados de Delaware o de Wyoming. Otras buenas explicaciones son proporcionadas por Marina Walker Guevara, la directora adjunta del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), que ha coordinado la investigación periodística sobre esta fuga masiva de documentos (que no han  sido todavía  todos escrutados, de forma que nuevas revelaciones son probables).

Se puede, sin embargo,  establecer un vínculo entre este asunto de Panamá y la influencia de las lobbies financieros estadounidenses. Casi nadie habla de ello, y sin embargo, desde hace años, estos lobbies han conseguido que los sucesivos gobiernos estadounidenses, comenzando por el de George W. Bush (pero también de Barack Obama y Hillary Clinton, esta última como Secretaria de Estado, que han rematado la faena sin pestañear), presionaran a los pequeños estados de América Central para firmar dos tratados  de libre comercio directamente inspirados en el  NAFTA (acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México, vigente desde 1994).

El primero es el tratado CAFTA, que, al contrario que  el NAFTA, no es citado nunca en los debates actuales en torno al tratado transatlántico o TTIP, o de su primo con Canadá, el CETA, ni tampoco sobre el tratado de liberalización de los servicios o TiSA. El segundo, todavía más desconocido, es justamente un acuerdo firmado con… Panamá.

El CAFTA, o para escribirlo entero el CA-DRFTA, es un acuerdo firmado entre Estados Unidos y cinco «pequeños» países de América central (Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua), más la República Dominicana. Es efectivo desde 2009. Su nombre oficial es el «Central America-Dominican Republic Free Trade Agreement».

LIBRE INTERCAMBIO CON PANAMÁ (TPA) = AMPLIFICACIÓN ORGANIZADA DE LA EVASION FISCAL

El segundo acuerdo, efectivo desde octubre 2012, pero  negociado bajo la administración Bush, está más directamente ligado al escándalo de los "Papeles de Panamá". Llamado en  ingles, el «United States/Panamá Trade Promoción Agreement (TPA)», es presentado así por la administración estadounidense: «un amplio acuerdo de  libre comercio que elimina los aranceles y suprime las barreras en los servicios de los EEUU, comprendidos los servicios financieros».

¿Por qué tanta insistencia estadounidense en firmar un acuerdo «comercial» con un solo país tan pequeño (3,5 millones de habitantes, una economía en un  80 % terciaria y un PIB de 44 mil millones de dólares en 2014 ¡contra los 18.290 mil millones de Estados Unidos, o sea 400 veces más !)? Las explicaciones han sido proporcionadas por el colectivo Public Citizen durante el debate que ha precedido la adopción de este tratado. Ninguna buena razón económica o relativa al empleo estaba detrás, aunque los partidarios del tratado no hayan tenido otra cosa en la boca.

La única razón verdadera: Panamá era conocido ya como (traduzco un breve extracto del texto en inglés) «uno de los más importantes paraísos fiscales del mundo, donde 400.000 firmas extranjeras y numerosos individuos afortunados utilizan su sistema fiscal  dual, su secreto bancario y sus leyes tramposas, para evitar de pagar sus impuestos. Panamá está incluido también en la lista del Departamento de Estado de destinos preferente de las operaciones de blanqueo de dinero de los cárteles mexicanos y colombianos». Y sin embargo, todo esto no era suficiente  para «proteger la evasión»: este acuerdo proporcionaba una dosis adicional de «libertad».



El texto de Public Citizen merece ser consultado íntegramente, porque en el se encuentran numerosos argumentos precisos, incluido  el hecho de que Panamá aceptó en   2011  firmar un acuerdo (FTA)  para supuestamente reducir el secreto fiscal (argumento resaltado por los partidarios del tratado). Ahora bien, el acuerdo es un timo mal disimulado, ya que una de las cláusulas estipula que Panamá puede negar a proporcionar informaciones fiscales que fueran juzgadas «contrarios a su interés nacional». ¡Formidable para un país cuyos ingresos esencialmente provienen justamente de ser un paraíso fiscal!

Más aún, el FTA, en su capítulo sobre la finanza y las inversiones, ofrece en los amantes estadounidenses de la evasión una inmensa ventaja: está prohibido (a cualquier gobierno de Estados Unidos) limitar los importes de dinero que pueden ser transferidos desde los Estados Unidos hacia establecimientos financieros panameños, cuando esta técnica de limitación era la herramienta más eficaz en manos del gobierno para frenar la evasión fiscal.

Ignoro si la adopción en Estados Unidos del FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act), entrado en vigor en enero 2014, y que ha sido sin ninguna duda un avance en la lucha contra la evasión fiscal de los norteamericanos, ha contribuido o no a frenar las «evasiones panameñas» que el tratado TPA había claramente incentivado.

Se puede concluir esto: TODOS los acuerdos llamados de libre comercio, en proyecto o ya firmados, tienen entre sus objetivos la liberalización de los movimientos de capitales, por tanto la  desregulación financiera, la cual se transforma cada vez más en facilitación de la evasión fiscal.

Jean Gadrey es Profesor honorario de economía a la Universidad Lille 1 y miembro del Consejo Científico de Attac France.


Traducción: David Hervás.