11 de desembre de 2015

No habrá solución al cambio climatico mientras exista el TTIP






 John Hilary

La Unión europea ha sido pillada intentando socavar cualquier resultado significativo de las negociaciones sobre clima de la ONU en París, dando instrucciones a sus representantes para bloquear la discusión de dos mecanismos claves que podrían ayudar combatir los efectos de calentamiento global: la introducción de medidas para reducir los impactos medioambientales negativos del comercio global, y la transferencia de tecnología para ayudar a los países más pobres en su lucha en contra cambio climático.

Cuando las negociaciones de la COP21 entran en su semana final, la filtración de un documento interno de la UE, revela que los gobiernos europeos han dado instrucciones a sus representantes para bloquear cualquier discusión sobre medidas para combatir el cambio climático que pudieran suponer una “restricción al comercio internacional”. Mientras los delegados del Sur han pedido una mayor flexibilidad en los acuerdos de comercio con el fin de proteger sus frágiles ecosistemas, la UE insiste que las negociaciones de París no tienen que permitir a terceros países que limiten el comercio y las oportunidades de inversión para las empresas europeas que quieran penetrar en mercados nuevos en todo el mundo.

Además, la UE ha dado instrucciones a sus representantes para impedir que la ONU impulse en un futuro ningún grupo de trabajo sobre comercio y el cambio climático, o que establezca relaciones formales con la Organización de Comercio Mundial en su calidad de organismo internacional encargado de supervisar las reglas de comercio global. En cuanto al asunto de la transferencia de tecnología, que podría ayudar a los países más pobres a atenuar el cambio climático, la UE alienta a sus representantes para que bloqueen cualquier amenaza al régimen existente de derechos de propiedad intelectual, que favorece el control corporativo de la tecnología.

La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) que está siendo negociada entre la UE y los EEUU ejemplifica la contradicción entre la retórica de Europa en cambio climático y libre comercio. La Comisión Europea ha admitido que el TTIP representa un peligro para la biodiversidad, los recursos naturales y el medio ambiente. En su evaluación de impacto oficial, publicada al inicio de las negociaciones, la Comisión admite que con el escenario más ambicioso perseguido en el TTIP, se prevé verter millones de toneladas extra de CO2 a la atmósfera. En ningún momento los gobiernos europeos consideraron esto una razón para replantearse el acuerdo.

Al contrario, la UE está presionando por un capítulo dedicado a la energía en el TTIP que incluya un aumento masivo en importaciones de gas y petróleo de los EEUU, incluyendo petróleo canadiense proveniente de arenas bituminosas, conocido por estar entre los más sucios y más de intensivos en carbono de todos combustibles fósiles. La reciente revelación de que la Comisario de Comercio de la UE Cecilia Malmström sólo ha dado acceso a dicho capítulo de energía a las compañías petroleras y gasistas, muestra el desprecio que la UE tiene para todos aquellos que estamos intentando evitar la catástrofe climática.

Cualquiera que sea la redacción final del capítulo de energía, la última propuesta de Malmström se ha hecho a costa de los esfuerzos para proteger el medio ambiente de un cambio climático fuera de control. El nuevo sistema de tribunal de inversiones que la Comisaria de Comercio ha diseñado para el TTIP concederá a las empresas de los EEUU el poder de demandar a los países europeos sobre cualquier decisión política futura que pudiera afectarles, incluyendo los controles medioambientales que se diseñen para impedir un aumento de las emisiones de gases con efecto invernadero.

Ya tenemos sólidas pruebas de la amenaza que tales demandas pueden significar. Bajo disposiciones similares en el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA), el gigante energético Lone Pine ha demandado al gobierno canadiense 250 millones de dólares por la moratoria en el fracking en el río San Lorenzo, que según dicha compañía infringe su “valioso derecho a la minería de petróleo y gas”. El informe oficial encargado por el gobierno de Reino Unido al inicio de las negociaciones del TTIP advierte que Gran Bretaña será incluso más proclive que Canadá a tales ataques de empresas de EEUU.

El problema no se limita al TTIP. La UE está siguiendo una agenda hostil al asunto climático en muchos otros acuerdos de comercio, como en las negociaciones secretas hacia un acuerdo de servicios (TiSA) que la Comisión Europea actualmente está manteniendo con otros veinte países en Ginebra. Los capítulos filtrados de medio ambiente y energía de aquel acuerdo fueron publicados por WikiLeaks la semana pasada, y revelan cómo se puede socavar cualquier acuerdo sobre el clima que salga de París. No es de extrañar que la UE tenga tanto interés en suprimir cualquier mención del asunto.

La UE sabe que no puede mantener la ficción de ser un “dirigente global” en la lucha contra calentamiento global mientras impulsa una nueva generación de tratados de libre comercio hostiles al clima. Aún así, en vez de corregir su hipócrita posición, la UE ha pedido a sus representantes que bloqueen cualquier discusión en París.

Los gobiernos de Europa van a condenar a las comunidades más vulnerables del mundo a un cambio climático fuera de control antes que iniciar un debate sincero sobre el tema. ¡Qué vergüenza!

Traducción: David Hervás,


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