29 de juliol de 2014

SI RECUPERAMOS EL EMPLEO HABRÁ RECUPERACIÓN ECONOMICA.



Sandra Soutto. Economista

Hace unos días, coincidiendo con la euforia del gobierno por el descenso de las cifras del paro, una amiga me contó que por fin, su hija había conseguido un empleo estable. Si, después de tantos años con contratos temporales y a tiempo parcial, una licenciada en química ha conseguido un empleo estable, a unos 15 Km. de su casa, en un establecimiento de venta al público de pizzas, donde la mayoría de sus empleados son licenciados universitarios. No le pregunté por el importe del salario a percibir, porque me dí cuenta que no tenía importancia, como tampoco la tenía el asumir los costes del desplazamiento diario al puesto de trabajo en un vehículo particular. El hecho es preocupante, desde el 2007 el estado español no ha sido capaz de generar la actividad económica necesaria para rentabilizar los recursos empleados en la formación de nuestros jovenes. Por eso los que pueden, con y sin estudios, se van del país buscando trabajo y un porvenir, y los que se quedan buscan una oportunidad asumiendo la precariedad y los bajos salarios en el empleo.

Los últimos datos publicados por la EPA nos dicen que la tasa de paro se ha reducido durante el segundo trimestre del año 2014, del 25,9% al 24,5% y el paro juvenil de 55,5% a 53,1 %, sin duda es un dato positivo, pero para hacer una correcta valoración de ello, debemos tener en cuenta que:
  1. La población activa sigue disminuyendo.
  2. El empleo creado es, en su mayor parte, temporal y a tiempo parcial. Es decir, disminuyen las cifras del desempleo en España a cambio de la precarización de las condiciones de trabajo, hecho denunciado por los sindicatos de trabajadores y por Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OTI). 
  3. La tasa de desempleo en España sigue siendo la segunda más alta de la zona euro, bueno, si sólo tenemos en cuenta los datos que para el mes de mayo nos proporciona Eurostat, entonces España es la primera (los datos que colocan a Grecia en primer lugar no se pueden comparar ya que corresponden al mes de marzo de este año).
  4. Crece la cifra de trabajadores pobres, que se situa en un 32% aproximadamente, como se puede comprobar en las estadisticas de la AEAT sobre salarios en relación con el SMI.


No hay lugar a dudas, el alto y persistente desempleo en España es un problema que ocasiona grandes costos humanos a largo plazo (desmotivación, pérdida de habilidades, etc.). Pero este problema no es culpa de la población desempleada, más bien responde a la poca predisposición que tienen las empresas en España a contratar, ya que, al no existir una demanda solvente para los bienes y servicios que ofrecen, no ven la posibilidad de conseguir sus objetivos, que no son otra cosa que ganar dinero.

En el contexto de la actual crisis mundial de escasez de recursos que padecemos (materias primas, energía, tierras cultivables...), las políticas de austeridad aplicadas por el gobierno no han hecho más que agravar los problemas de demanda interna, ocasionando su disminución. La tozuda aplicación de estas políticas no sólo ha provocado la pérdida de los derechos laborales, sino también, el desmantelamiento del estado del bienestar que ha tenido como consecuencia el aumento de la pobreza y de las desigualdades sociales, impidiendo cualquier recuperación de la actividad económica. 

La solución está en aumentar la actividad económica en España, y para ello se han de poner en marcha políticas de aumento del gasto público que estimulen la demanda de la población, sin miedo al déficit público, ya que el déficit público es el superávit privado. Es decir, ahora que se han liberado tantos recursos por parte del sector privado, casi 6 millones de trabajadores, el Estado español debería crear empleo. Entre otras cosas, para dar cumplimiento a nuestra Constitución (artículo 35)  y al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), de la Asamblea de la O.N.U. (artículo 6), pero, también, la Unión Europea debería asumir la responsabilidades cedidas por los gobiernos de los estados miembros. 
 
La política más directa para acabar con el desempelo es la implementación de Programas de Trabajo Garantizado. A través de ellos, el Estado garantiza un puesto de trabajo a todo aquel que quiera y pueda trabajar, a cambio de un salario digno. Esto es posible porque existen muchos trabajos necesarios para la sociedad que no son desarrollados por el sector privado, y no requieren ninguna cualificación profesional que no posean los parados españoles.  Incluso en épocas de bonanza económica existen demandas sociales que al sector privado no le es rentable gestionar, entre ellas tenemos: el cuidado de dependientes, comedores públicos, la rehabilitación de edificios públicos, limpieza de bosques, mantenimiento del medio urbano (mobiliario, aceras, viales, espacios de uso público), el desarrollo de las zonas rurales, etc.

Este tipo de programas no sólo proporcionan un servicio público, formación, y experiencia laboral a todos los implicados, sino, también, permite mantener empleadas a las personas que quieren y pueden trabajar, en tanto no encuentren un puesto de trabajo mejor remunerado, por un salario digno y unas condiciones de trabajo decentes. De manera que, el salario percibido opera como un salario mínimo que las empresas privadas se verán obligadas, por lo menos, a igualar para captar y mantener la mano de obra que necesiten, si es verdad que existe un “mercado de trabajo”.

Tampoco podemos obviar que este tipo de programas constituyen una buena herramienta en la lucha contra el fraude, puesto que con su implementación habría mucho menos personas dispuestas a trabajar en la economía sumergida. Es una cuestión de coste de oportunidad.

Un Programa de Trabajo Garantizado no tiene porque aumentar los costes administrativos, ya que es posible aprovechar el aparato burocrático del Estado (INEM, SERVEF,...) y de las entidades locales, para su ejecución. Por tanto, el gasto será el coste de contratación de la mano de obra. De manera que, el trasvase de dinero se realiza sólo a la población desempleada que decida voluntariamente participar en estos programas.


Ahora bien, es esencial para garantizar el éxito de esta política económica, que el Estado que la implemente disponga de soberanía monetaria, y España no la tiene. Por ello, el trabajo garantizado debería ser financiado desde Bruselas, financiandolo con creación de nuevo dinero, tal y como se hace para mantener viva a la agonizante banca europea. Es un hecho constatado, que el trasvase de multimillonarias cifras de dinero (creado de la nada por el Banco Central Europeo) al sector financiero no ha tenido efecto alguno sobre el nivel de empleo, ni mucho menos sobre el nivel de precios, ya que persiste la deflación. Está claro que esas mismas cifras podrían haberse utilizado en programas de Trabajo Garantizado, en vez de en la respiración asisitida a una banca en la que, como en cualquier negocio, son los propietarios del capital los que han de asumir las pérdidas, como en su momento han asumido el reparto de los beneficios.

Por otra parte, hemos de tener en cuenta que no estamos inventando nada, ya que el Trabajo Garantizado fue implementado durante los años 30 por el gobierno federal de los EE.UU (NewDeal), su finalidad era garantizar unos ingresos dignos a 3,7 millones de personas. También se ha implementado en diversos paises con la finalidad de resolver los problemas de igualdad de género y reducción de la pobreza, dentro de los programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo; por ejemplo, en Australia (1940-70), que consiguió mantener una tasa de desempleo del 2%, o en Argentina (2002), el Plan de Jefes y Jefas de Hogar.

Ha llegado el momento de exigirles a nuestros gobernantes que implementen las políticas económicas adecuadas para generar empleo digno y de calidad, que reduzca la desigualdad y ponga fin a la pobreza, porque  recuperar el empleo es recuperar la economía para la sociedad.






FUENTES:

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966: http://www2.ohchr.org/spanish/law/cescr.htm

Estadísticas de la AEAT sobre salarios reales:
http://www.agenciatributaria.es/AEAT/Contenidos_Comunes/La_Agencia_Tributaria/Estadisticas/Publicaciones/sites/mercado/2012/home_parcialf22b136106baabfb5820c67956b070c2b67b7492c.html

Garantizar el derecho al trabajo. Artículo de L. Randall Wray : http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/3wray.pdf

El alto crecimiento de la zona euro mantiene alto el desempleo. Artículo de Marco Antonio Moreno
http://attaccastello.blogspot.com.es/2014/07/lento-crecimiento-de-la-zonaeuro.html

The 7 Deadly Innocent Frauds of Economic Policy. Libro de Warren Mosler. 
http://moslereconomics.com/wp-content/powerpoints/7DIF.pdf

El Estado como empleador de última instancia. Estudio elaborado por Alan Cibils y Rubén Lo Vuolo. Buenos Aires, Julio 2004: http://www.ciepp.org.ar/index.php?page=shop.product_details&flypage=flypage_new1.tpl&product_id=78&category_id=8&option=com_virtuemart&Itemid=1&lang=es

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo:  www.undp.org/spanish/temas/mujer.shtml
http://www.undp.org/content/dam/undp/library/gender/Employment%20guarantee%20Spanish.pdf


Trabajadores pobres y empobrecimiento en España. Fundación 1º de Mayo.
 http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio56.pdf

Los trabajadores pobres son tres veces más que los recogidos por la Encuesta de Estructura Salaria. Barometro Social de España.     http://barometrosocial.es/archivos/1101