23 de febrer de 2014

DE LA RENTA MÍNIMA DE INSERCIÓN A LA RENTA BÁSICA (2)







Javier Méndez-Vigo. Dr. en Filosofía.


En 1988 se publicaba en Zona Abierta nº 46/47 un artículo del filósofo Philippe Van Parijs titulado "Una vía capitalista al comunismo". En dicho artículo se defendía la necesidad de un ingreso básico para cualquier individuo por el mero hecho de ser ciudadano. Allí se nos decía que esto  "sucede cuando todo individuo, independientemente de los cuales sean sus ingresos de otras fuentes tiene derecho a un subsidio incondicional, cuyo nivel depende solamente de variables tales como la edad y el grado de incapacidad".



Crisis y Estado de Bienestar
 
Mucho ha llovido desde aquella época en la que, desde el "marxismo analítico" se discutía sobre este nuevo derecho. Pero no nos podemos olvidar tampoco del contexto socioeconómico e histórico. En la década de los 80 del siglo XX comenzaba el largo camino del paradigma neoliberal  que conllevaría el final del keynesianismo. Durante toda aquella época se produce lo que un economista español [Pedro Montes] ha denominado como el  "asalto al estado de bienestar". Un asalto que tiene su cumbre en la construcción de la Europa capitalista y la vuelta a las políticas de la austeridad.
 
La austeridad no es algo nuevo. Ya fue la salida burguesa a la crisis del 73 (crisis del petróleo) y que es asimilada en la década de los 80 por aquello que conocimos como el Eurocomunismo (política implementada por el PCI- PCF y el PCE). Ya el PCI y su Secretario General (Belinguer) venía propugnándola desde 1977; convirtiéndose así en el apóstol de la  "austeridad proletaria"- con lo que asumía los presupuestos burgueses. Como bien dice Daniel Bensaid  "la austeridad se convertía en su discurso en una especie de moral para uso de los explotados, expiatoria de los pecados cometidos por el imperialismo". 


En 1979 y 1981, tanto en Estados unidos como en Inglaterra, llegan al gobierno dos líderes que van a llevar a cabo el  giro copernicano en el capitalismo. Giro que acabaría con el pacto keynesiano de postguerra. Reg Whitaker señala esta característica neoconservadora ya que  "el reaganismo y el thatcherismo son en gran medida ataques desde una perspectiva del laissez faire contra el estado. Desde la  "desregulación" americana hasta la  "privatización" en Gran Bretaña, el mensaje parece claro: el estado de bienestar socialdemócrata/keynesiano está siendo atacado por aquellos que desean sustituir la política por el mercado".

Para llevar a buen puerto este tipo de política se necesitaban  dos presupuestos: conseguir la hegemonía cultural con el neolenguaje; y la derrota política del movimiento obrero mediante el ataque frontal al sindicalismo de clase. Existe un hecho fundamental en ambos presupuestos: la individualización de las relaciones sociales. Con respecto al primer presupuesto, tan solo un ejemplo. El neoliberalismo consigue introducir un nuevo concepto que es el de capital humano. Si por un lado tenemos el Capital que arriesga al entrar en el mercado, por otro lado nos encontramos con el capital humano.

¿Qué es el capital humano? Simplemente la fuerza o potencia de trabajo a los trabajadores asalariados. Esto en el pensamiento marxista tiene una denominación: la fuerza de trabajo. Pero si yo a esta fuerza de trabajo la denomino "capital", la estoy igualando con el Capital y considerando a ambos como iguales y libres. Pero si el Capital arriesga, también debe arriesgar el capital humano, y si no lo hace lo consideraré un vago o un mendigo. Como consecuencia, si no arriesga irá al paro y será culpable de su situación. ¡Vaya cinismo! En última instancia habrá que quitarle cualquier subsidio y obligarle a buscar trabajo.

Existe una solución: convertirlos a todos en emprendedores. Ayudar a que todo aquél que quiera convertirse en autónomo (siguiendo el lenguaje del actual gobierno del PP). Pero como dice Alain Bihr: "si cada uno es pequeño empresario que gestiona su  "capital humano" varolizándolo al máximo en el mercado de trabajo, es entonces, en tercer lugar, el mecanismo de la explotación capitalista misma, que, simultáneamente, se encuentra ocultado y deviene comprensible".


¿Qué significa la  Renta Básica?
 
Para Francisco José Martinez "la Renta Básica es un paso más en la lógica que considera que para poder ejercer realmente los derechos civiles y políticos hace falta una seguridad económica y vital suficiente" [Condiciones económicas de la democracia: la Renta Básica]. Sin seguridad económica nadie debería vivir, ya que esto tiene unas consecuencias, entre las que caben señalar la marginación y la exclusión. Pero aún diríamos algo más: y es que sin tener las necesidades básicas existe un derecho [el trabajo] que deja de serlo y se transforma en un deber.

Por tanto la Renta Básica es un instrumento que permitiría salir de una determinada lógica: la lógica productivista y mercantilista. Si introduzco el término "productivista" es por la sencilla razón que, ya desde ahora, quiero diferenciarme de cierta izquierda que suele caer en la trampa de la lógica capitalista que consiste en creer que sólo sería posible volver al pleno empleo mediante el crecimiento económico. No es esto lo que se pretende desde la perspectiva de la Renta Básica. quizás por esto mismo esa determinada izquierda ha llegado a reducir este nuevo derecho de la Renta Básica a las prácticas implementadas por Milton Friedman  en el Chile de Pinochet.

La Renta Básica no es el Impuesto Negativo (IN). Más bien, como afirma Iglesias Fernández el Impuesto negativo  es una propuesta contra la Renta Básica: "para evitar la fuerte redistribución de los ingresos que supondría una propuesta como la RB, algunos economistas de talante conservador propusieron el IN para completar sólamente los ingresos de las familias pobres". En consecuencia el IN es una política para  "pobres", con el único objetivo de evitar el estallido social. Como siempre el capitalismo sustituye la justicia por la caridad mal entendida.

Por tanto, el IN apareció como  "remedio milagroso" para evitar a los nuevos pobres y a los excluidos. Todos pretendían acabar con la pobreza, pero definían aquella como  "la ausencia de recursos", a la vez que no pretendían buscar las causas que llevan a dicha ausencia.

Además el IN tiene diferencias clara con la RB:


* El  IN no es un derecho individual, sino un subsidio que se otorga a la familia (al cabeza de familia).

* El IN no es un derecho universal, solo es para el colectivo de pobres que cumpla las condiciones oficiales.


* El IN no es un derecho incondicional, pues exige un mínimo de ingresos. 


Por otra parte las RMI [Rentas Mínimas de Inserción] no son la Renta Básica. Afirmo esto precisamente por el confusionismo político que ha causado las propuestas socioliberales. Por poner un ejemplo, la Renta Básica de ciudadanía de la Comunidad Valenciana, es considerada como un derecho universal e incondicionado, pero en la práctica no lo es. En primer lugar, ya que habla de la unidad familiar y no del individuo. En segundo lugar, porque impone una serie de condiciones como son: a) participar de modo activo en su inserción laboral, b) solicitar la participación en los programas de inserción o capacitación laboral que establezca el SERVEF, c) no rechazar una oferta de empleo; d) no causar baja en el empleo obtenido en aplicación de las medidas del plan de inserción. Por último, el montante es inferior al umbral de pobreza.
 
Esta Renta, como todas las RMI, existentes en el Reino de España, dejan de percibirse en el momento en que se ha realizado la inserción o se ha encontrado trabajo. En conclusión las RMI tienen una serie de limitaciones:


* La RMI no es un derecho ciudadano, es un subsidio que se otorga a la familia.


* La RMI no es un derecho universal, sólo se benefician las familias pobres.


* La RMI no es un derecho incondicional pues está sujeta al compromiso de la inserción en el mercado de trabajo. Por esto mismo este tipo de rentas acaban cayendo en la trampa de la pobreza y el paro.


Ahora podemos ir a ver la definición de la Renta Básica, no sin antes volver sobre los orígenes de la misma. Para lo que quisiera citar a Van Parijs: "[A ella] he llegado por dos vías, la primera partía de la urgencia de porponer una solución al paro que fuera ecológicamente responsable". Es la época en que se implica en el Grupo de Septiembre, que se reconocería como  "marxismo analítico" y donde se intenta justificar la RB a partir del Principio de la diferencia de Rawls.
 
La Renta Básica podemos entenderla como  "un ingreso de carácter individual, universal, incondicional y suficiente para toda persona por el hecho de serlo" Pero dicho derecho puede ser débil o fuerte, dependiendo de si lo que se busca es la reforma o la transformación de la sociedad. Así el modelo de equidad de Ph. Van Parijs es un modelo débil, ya que lo que se pretende es la profundización de un Estado del bienestar para el siglo XXI. Esto es lo mismo, la conclusión que podemos sacar de ciertos escrito de dicho pensador, cuando afirma que  "lo que traté de explicar a lo largo de este artículo es como la introducción de una prestación universal, lejos de ser inmoral o injusta, está, por el contrario, directamente implicada en circunstancias históricas bien determinadas, por un imperativo de equidad muy plausible, pero fundamentalmente distinto de la justificación del seguro y del llamado a la solidaridad que sustenta el Estado del Bienestar en sus formas presentes" [Más allá de la solidaridad: los fundamentos éticos del Estado del Bienestar].

Los modelos de equidad como el de Van Parijs intentan impulsar un Estado del Bienestar para el tercer milenio. Sin embargo, el modelo fuerte, desde el que partimos, considera que hay que ir más lejos. Consideramos que la equidad es necesaria, pero no suficiente. Ya que, incluso en su modelo débil, consideramos que la RB en esta etapa del capitalismo mundializado y senil, es un derecho incompatible con el desarrollo de la burguesía como clase.

Frente al modelo débil que es un mecanismo de redistribución de la riqueza; el modelo fuerte lo consideramos como un instrumento fuente de transformación social en manos de las clases bajas.

Pero sobre el modelo fuerte volveremos en otra ocasión.

 
Bibliografía:

Alain Bihr, La novlangue nèoliberale. Page deux. Lausanne 2007
José Iglesias Fernández (dir.), Ante la falta de derechos. ¡¡RENTA BÁSICA YA!! Virus. Barcelona 2000

José Iglesias Fernández, Las Rentas Básicas. El Viejo Topo. Barcelona 2003
Ralph Miliband, Leo Panitc, John Saville,  El neoconservadurismo en Gran Bretaña y Estados Unidos. Ed. Alfons el Magnànim. Valencia 1992




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