10 d’octubre de 2013

LA PRIVATIZACIÓN MÁS RENTABLE DE TODAS: LA DE LA OPINIÓN PÚBLICA.







LA PRIVATIZACIÓN MÁS RENTABLE DE TODAS: 

LA DE LA OPINIÓN PÚBLICA.

 

 Vicente Soria. ATTAC-PV

 GoldmenSuck

El concepto -manipular- parece demasiado burdo cuando hablamos de simplemente exponernos a mensajes, información etc. Parece que resulta aún menos apropiado cuando año tras año consiguen llevar a cabo su estrategia comunicativa con mayor disimulo, de forma cohesionada, coherente, homogénea y transversal (utilizando todas las plataformas comunicativas existentes a las que el sujeto pueda exponerse). 
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El de la manipulación a través de los medios de información por parte de un gobierno o un medio de comunicación formal, es un concepto que tiene varios siglos de existencia. No obstante, nunca ha dejado de ser criticado, y en esta fase de evolución de la crisis-estafa hay una serie de elementos que obligan a elevar el grado de alarma entorno a la eficacia y consecuencias democráticas que puede estar llegando a conseguir la operativa en la interacción entre emisor y receptor, entre poderoso y clase social mayoritaria no privilegiada.
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Parecería que estamos ante una paradoja si afirmamos que, a pesar del gran abanico de posibilidades que tenemos hoy en día para llegar a la información, tenemos una visión más sesgada que nunca de la realidad, una visión filtrada por unos intereses muy concretos. Pero esta quasi-paradoja se tambalea si diseccionamos esa densidad de información, y es que estamos viviendo un tiempo en el que jamás antes el conglomerado mediático ha estado tan concentrado en tan pocas manos, a la vez que tan inmerso en una maraña accionarial en busca de la máxima rentabilidad.
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Al mismo tiempo, hay que considerar la enorme cantidad de personas que no se nutren a través de medios liberados del poder económico, bien porque no usan redes sociales o Internet en general, bien porque simplemente no ven necesidad de recurrir a otras fuentes de información más allá de “las de toda la vida”.



Aquí tendríamos pues representado brevemente un primer elemento de nuestra reflexión: millones de personas solo conforman su opinión a partir de la tele y otros medios dependientes de unas juntas de accionistas y del poder económico en general, con unos intereses muy particulares. Recordemos mediante esta clásica infografía cómo se distribuye este entramado a diciembre del 2012: http://www.elespiadigital.com/index.php/noticias/empresas/2110-iquien-esta-detras-de-los-medios-de-comunicacion-en-espana
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Diferentes artículos (y este no deja de ser uno más) surgen de vez en cuando denunciando esta clásica manipulación que sufrimos como sociedad por parte de los grandes medios de comunicación. Y quizá se han multiplicado las críticas entorno a este tema, por las evidencias que está mostrando la crisis en lo que se refiere al triunfo entre la población de algunas de las falacias básicas, protagonistas de la crisis, que lanzan estos medios propiedad de una élite político-económica. Recordemos en este punto, lo que fue un clásico: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

En todo caso, y centrándonos en el objetivo de esta reflexión, todo ese fenómeno está ya tomando una trascendencia insoportablemente angustiosa.

Parece que los artículos y análisis que abordan este tema muestran cada vez más un sentido marcadamente crítico. No es para menos, la evolución en el tiempo de la eficacia de discursos hipnotizantes con los ya conocidos mantras-falacia, está siendo inversamente proporcional a la respuesta ciudadana en la calle, resultando como vencedor indiscutible el generador de opinión favorable al poder económico y político.

Periodistas, comunicadores/as y politólogos/as aluden explícitamente a la relación entre democracia y el derecho a la información. Pablo Iglesias, por ejemplo, afirma que no habrá democracia mientras los ricos sigan siendo los propietarios de los medios de comunicación. Es una reflexión que, sin duda, debería convertirse en uno de los elementos centrales en el análisis y crítica de la estafa, ya que puede que la falta de movilización de la ciudadanía se deba al hecho de que la élite propietaria de los medios de comunicación, lo es también de la opinión pública, además de su criterio y de la actitud desde la que afrontar los acontecimientos.
Hemos llegado a ser testigos de una vuelta de tuerca absolutamente deleznable, reflejada a través del discurso del propio PP, quien mediante el uso del concepto-trampa de “mayoría silenciosa”, está amortizando el resultado de las estrategias discursivas de sus medios de comunicación. (Véase http://goldmensuck-personal.blogspot.com.es/2013/09/mayoria-silenciada.html para deconstrucción de este concepto-trampa.)

Este nuevo énfasis sobre los medios de comunicación, centrado en la relación entre la evolución de la crisis y la respuesta ciudadana, no debería estar carente de alternativas. En este sentido y aunque nos encontremos de nuevo con lo que podría ser otra paradoja, las opciones no se encuentran exclusivamente fuera de la propia maquinaria mediática privada, ya que podemos ver en casos como La Sexta, cómo la rentabilidad a través de la audiencia también incluye discursos que, a priori, podrían parecer articulados contra la élite económica. Sí, algunos medios se ven en esta diatriba desde hace meses, pero sabrán valorar perfectamente cuál es el balance adecuado entre la rentabilidad que proporcionan discursos anti-crisis o revela-estafa, y la posibilidad de que la audiencia descubra el chiringuito capitalista que estos propietarios de opinión de masas tienen montado.

Otras alternativas informativas serían las ya conocidas, a través de las redes sociales, pero haciendo énfasis en la necesidad de desmontar las falacias fundamentales que estos propietarios de opinión han implantado en la ciudadanía con gran éxito. Y hacerlo además en la calle, hablar al vecino, al panadero, al tío, primo etc. que ha sucumbido a esa pseudo-lógica tan atractiva de las trampas-falacia. Comuniquemos!

Hagamos un esfuerzo, denunciemos con más ahínco la manipulación que se ejerce a través los medios, cuyo éxito se evidencia en el nivel de degradación de derechos fundamentales y su falta de respuesta ciudadana. Subrayemos formalmente el concepto de -privatización de la opinión pública-. Aumentemos el ratio operativo de nuestra comunicación, si no, no saldremos de SU crisis, por mucho indicador económico positivo que veamos en la tele.